1. Acuéstese boca abajo con los dedos de los pies metidos y las palmas de las manos sobre los hombros. Levanta todo el torso del suelo y crea una línea recta desde la cabeza hasta los talones. Mantenga las caderas metidas y los hombros relajados. Asegúrate de que tu ombligo permanezca contraído mientras mantienes la posición.